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Independencia y Autonomía

La independencia, en términos generales, implica que el sujeto pueda actuar por sí mismo, de forma autónoma y pueda subsistir sin ayuda de los demás.

En la filosofía Montessori la independencia es parte fundamental del desarrollo natural individual y es el concepto que marca y guía la educación que le brindaremos al niño.

María Montessori define el desarrollo natural del niño como “la conquista de sucesivos grados de independencia, no sólo en el campo síquico, sino también en el físico (…)” (Montessori, 1986, pág. 116). Esta conquista a nivel físico y/o psíquico dependerá de la etapa evolutiva y de crecimiento en la que se encuentre el niño- por eso es fundamental que el adulto que acompañe y guie el proceso de aprendizaje sepa qué ayudas ofrecer para no obstaculizar el desarrollo.

Todo niño que nace se desarrolla naturalmente mientras que va buscando, logrando y conquistando ciertos grados de independencia de acuerdo con la etapa evolutiva en la que se encuentra. Asimismo, no olvidemos que cada niño es guiado por su impulso de aprehender y aprender del ambiente; el niño está en constante actividad y es mediante este trabajo que recoge información del ambiente, la experimenta y la hace suya; podemos decir que no hace falta la intervención del adulto para proporcionar aprendizaje, es más, esta ayuda innecesaria sin ser pedida obstaculiza e impide el desarrollo de la voluntad del niño y su propio crecimiento. Hay que respetar al niño, permitirle su tiempo y darle lugar a construirse por sí mismo.

Por último, la independencia tiene relación con la autoestima, la dignidad, el autocontrol, el desarrollo de la voluntad, la autorregulación y la disciplina, por todo esto es que es sumamente importante que la tengamos presente y la fomentemos desde temprana edad.


Qué podemos hacer en casa para promover la independencia?

  • Debemos tener un ambiente preparado en cuanto a lo mobiliario y al factor humano.

  • Debemos mantener el orden para que el niño pueda ubicarse y moverse con libertad.

  • Mantener las cosas a una altura propicia para que el niño pueda alcanzarlas por sus propios medios.

A partir de los dos años el niño ya puede valerse por sí mismo y es un momento perfecto para empezar a darle sus primeras responsabilidades:

  • Guardar sus juguetes.

  • Colocar libros en su lugar.

  • Vestirse solo, elegir qué usar.

  • Ayudar con el preparado de algunos aspectos del ambiente.

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